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(Sobre)vivir en la era del talento

En los últimos años se ha hablado mucho del talento. Unas veces como sinónimo de capital humano o recursos humanos; otras como un conjunto de competencias casi «mágicas» que transforman a quienes las poseen en profesionales de élite. A veces incluso como un superpoder especial que sólo tienen unos pocos. Un regalo. Pero, ¿es realmente así?

De hecho, ninguna de estas definiciones será del todo errónea, pero ninguna parece abarcar tampoco todo lo que es el talento. Quizá sea porque el talento no tiene una definición única y difícilmente puede describirse de forma genérica y absoluta. Es un concepto circunstancial. Depende del contexto, de la organización y de su misión.

Podemos pensar en el talento como la capacidad de contribuir positivamente al éxito de una organización. Esto es decirlo todo y al mismo tiempo no decir nada, ya que puede traducirse en varias valencias (operativa, técnica, de gestión, etc.) y aplicarse a distintos papeles o funciones de maneras muy diferentes.

La verdad es que no existe un talento único o un talento que sirva para todos los retos. Sin un marco, el talento no puede materializarse. En este sentido, identificar y proporcionar las «etapas» en las que el talento se manifiesta y se traduce efectivamente en valor añadido es el verdadero reto para todas las organizaciones.

Por eso, en Neotalent, la atención se centra siempre en la adecuación entre las características de cada profesional y las necesidades de cada cliente y proyecto. Si no podemos garantizar un ajuste perfecto entre ambos, el talento no se manifestará, los profesionales no se sentirán felices y no se satisfarán las necesidades del cliente/proyecto.

Por tanto, nos tomamos muy en serio esta misión de garantizar la mejor adaptación. Esto implica conocer bien las dos caras de este binomio: profesional y cliente/proyecto. Comprender a fondo la necesidad existente, saber traducirla en requisitos (técnicos, de comportamiento y culturales) e identificar a los profesionales que mejor pueden satisfacerla es fundamental para nuestro trabajo. Esto es lo que significa para nosotros identificar el talento.

Se trata de un trabajo que nunca se repite, ya que se reinicia desde cero y con la misma demanda cada vez que cambia alguno de los elementos del binomio persona/rol.

Introduciendo un poco más de complejidad, también tenemos que darnos cuenta de que el reto no termina en el momento en que se identifica el talento. ¿Por qué? Porque el talento también es un concepto dinámico. Las personas cambian, las organizaciones cambian, las exigencias del mercado cambian, las funciones cambian. Por tanto, el talento no puede ser estático. El talento también cambia y corresponde a las organizaciones ayudar a aprovechar ese cambio.

Como casi todo en la vida, no hay fórmulas mágicas ni recetas únicas en esta dinámica. En Neotalent, creemos que uno de los factores críticos en este proceso es la proximidad y el seguimiento constante de nuestros profesionales y nuestros clientes/proyectos. Porque desarrollar el talento no consiste en actuar sobre un eje. Es imposible desarrollar el talento si no conocemos el marco en el que se manifiesta.

Desarrollar el talento significa ser consciente del equilibrio del binomio profesional/proyecto y ser capaz de actuar en ambos lados de la ecuación, cambiando o ajustando uno u otro en función de la situación. Fomentar este equilibrio es mantener el talento en la organización.

Si las exigencias de una función cambian, hay que comprender ese cambio, identificar el desfase entre lo que se necesitaba antes y lo que se necesita ahora, e iniciar, por ejemplo, un plan de desarrollo individual para dotar al profesional de un nuevo conjunto de competencias que le permita ajustarse a las nuevas necesidades.

Asimismo, si el profesional muestra una motivación diferente, si sus expectativas cambian, si la organización percibe que el encaje que antes existía con la función ya no existe, es responsabilidad de la organización crear el espacio para que el talento no se pierda, por ejemplo, buscando un nuevo proyecto o promoviendo nuevas responsabilidades y retos dentro del proyecto actual.

Conocer a los clientes o proyectos…Entender las necesidades…Comprender las motivaciones y competencias de candidatos y empleados…Promover un estrecho seguimiento de todas las partes interesadas…¿Es este el secreto del éxito en la gestión del talento? La respuesta vendrá dada por la experiencia de cada persona. Es cierto que gestionar el talento es decir «sí» a un reto constante con un alto impacto en los resultados de todas las organizaciones. Quizá por eso sea un reto tan fascinante.

Vera Leitão
Responsable de apoyo a las empresas

Licenciada en Psicología y apasionada por las personas, llevo 18 años en Neotalent. He trabajado en áreas tan fascinantes como la contratación, la gestión de equipos y la gestión de procesos de apoyo empresarial. También soy un apasionado de la Gimnasia, habiendo sido juez internacional y ahora integrando la junta directiva de la Federación Portuguesa de Gimnasia.

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